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viernes, mayo 29, 2009

Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas

"Si no fuera porque terminé de leer la novela hace un rato, empezaría a leerla de nuevo". Digo esto del mismo modo que lo dice Celestino, mientras camina por detrás del mayal con un Hacha atravesada en el pecho.

Pese a todo, sin embargo, pese al calor más insoportable, a lo corta que es la noche, al alba y a la niebla, a los maullidos de los duendes que bailan en el tejado, a las hormigas bravas que custodian el cementerio y el brocal del pozo de agua, al amenazante garrote y a las arañas que acechan detrás de las tinajas llenas de hollín, la poesía de Celestino se abre paso.

Él escribe poemas de Arturo Rimbaud, de Jorge Luis Borges y de Sófocles. Escribe frases sentenciosas de sus tías muertas, canciones infantiles que tararean sus primos, también muertos…, sobre las hojas y troncos de los árboles que rodean su pequeño e inefable mundo. Abuelo, la autoridad censora, va detrás de Celestino, con su hacha resplandeciente y enfurecida, tumbando la vida y la poesía.

Pronto, si el poeta no se esmera o si no logra que su pluma sea más fuerte que el Hacha, el mundo quedará yermo y el calor de la tarde secará el pozo, y el río que trae la palabra. ¿¡Quién ganará esta batalla!?

Si, al menos, el amor de su madre pudiese rescatarlo de su desesperanza. Si, al menos, aun sabiéndose perdido, supiese que tendrá un refugio cierto en donde consolarse. Si supiese rezar. ¿Cuánto dura un rezo? Si, al menos, supiese cuánto dura un rezo, podría hacer como si rezara mmm m mmmm mmm mm…

Muchos pasajes de esta novela me hicieron recordar las sensaciones que tuve al leer "Esperando a Godot", no solo por el rigor de absurdo que rodea la obra, sino porque lo que se torna protagónico, aun por encima de la poesía y de la censura, es la esperanza. La metamorfosis que sufre el mundo de Celestino a medida que se queda sin hojas y sin árboles, también me hizo recordar "La espuma de los días", donde las casas se deforman y donde lo único capaz de cambiar y salvar al mundo y matar al musgo y al nenúfar es el perfume de la esperanza.

«... Cien años pienso vivir, dice Abuelo todas las noches para quitarnos la esperanza a los demás [...]»

No puedo afirmarlo con severidad, pero pienso que la influencia del absurdo en esta novela es muy fuerte. Con tres finales, con una torsión gramatical y estética que permite incluir, tanto la poesía de Celestino en medio de una frase en prosa, como una obra de teatro en la que sus personajes están casi todos muertos antes del tercer final, hacen de la novela un verdadero acto de transgresión.

La referencia al absurdo, especialmente a Beckett en "Esperando a Godot", el paradigma de la espera-esperanza, puede verse, o me lo parece a mí, en la repetición de ciertos juegos verbales.


Diálogo entre Yo y Celestino en Celestino antes del alba
-Mejor será que nos destapemos.
-Pero si ya estamos destapados...
-De todos modos nos ahogamos del calor.
-Es la primavera.
–Este lugar es así.
-Tenemos que hacer algo para cambiarlo.
–Sí. Vamos a pensar los dos al mismo tiempo. A ver qué cosa se nos ocurre. Vamos...
-¿Ya estás pensando?
-No.
-Yo tampoco.
-Empecemos de nuevo.
-¿Ya?
-Todavía.

Diálogo entre Estragón y Vladimiro en Esperando a Godot
ESTRAGÓN.-Didi.
VLADIMIRO.-¿Qué?
ESTRAGÓN.-No puedo seguir así.
VLADIMIRO.-Eso se dice fácilmente.
ESTRAGÓN.-¿Y si nos separásemos? Tal vez nos iría mejor.
VLADIMIRO.-Mañana nos ahorcamos. (Pausa.) A no ser que venga Godot.
ESTRAGÓN.-¿Y si viene?
VLADIMIRO.-Estamos salvados. (Agarra su sombrero –el de LUCKY- mira en el interior, pasa la mano, lo sacude y se lo vuelve a poner.)
ESTRAGÓN. –Entonces, ¿nos vamos?
VLADIMIRO. –Subite los pantalones.
ESTRAGÓN. -¿Qué?
VLADIMIRO.-Subite los pantalones.
ESTRAGÓN.-¿Que me saque los pantalones?
VLADIMIRO.-Que te los subas.
ESTRAGÓN.-Es verdad.


Si hubiese un lugar fresco para descansar, allá en el fondo del pozo, un lugar donde no sienta temor por el Hacha ¿Y si fuera a descansar al pozo y nadie fuese a buscarlo? ¿Lo salvaría su madre si ese mundo se quedara sin poesía? ¿Y si su madre fuese a salvarlo, pero no llegase a tiempo?

martes, agosto 12, 2008

Héroes del batey

Los héroes de Carpentier son insignificantes, mediocres, sin escuela, sin influencias ni pensamientos redentores y sin una perspectiva del significado de la vida que vaya más allá de los límites del batey. Lo paradójico es que, aun así, sean héroes.

Se elevan y caen por las páginas y aventuras, no épicas, sino cotidianas, envueltos en velos de fracaso, como si ese atuendo siempre estuviese de moda. Sucumben en el desorden de un mal vino, tienen hijos sin nombre, caminan descalzos por tierra reseca y pertenecen, por azar y a desgano, al bando de los desairados. Son negros nostálgicos, mordidos por el hambre y la indigencia, salpicados de sangre, malolientes. Nada los salva de la salación, ni del ultraje del mayoral, pero, aun así, insisto, son héroes.



¿Acaso el héroe no trasciende los límites de lo humano para retornar con el mensaje de que lo deseable es posible?

Quizás, con esta notable construcción de personajes limitados, desmayados o casi muertos, Carpentier logra despertar todo lo que nos habita de solidarios y de piadosos. Con lo no escrito, pero sí leído, se completa el arquetipo del héroe. Es el lector quien ocupa los hiatos que expresamente se dejan en el texto. Es el lector quien se identifica con la postergación del personaje y con sus hazañas no cumplidas, para otorgarle otra categoría, además de la de ser humano. Todos los personajes se sumergen en el canon del mito.

La aventura de Carpentier es una gran aventura. Comienza su primera novela con un párrafo que anuncia la simpleza de las líneas de un teorema y más adelante, casi al final de la historia, cuenta una ceremonia mágica aludiendo a los símbolos de la geometría descriptiva. Pienso ahora, solo por pensar algo distinto, que describir el espacio en un plano abatido, es un proceso mental más complejo que describir el espacio en perspectiva.

Sus personajes también están abatidos, pero de abatimiento, y la comprensión de sus vidas de héroes de batey, circunscritas a evitar la maldición, a girar la rueda del trapiche, o a poner el cocido al fuego porque es la hora en que regresa Usebio, es más compleja que la simple perspectiva.

Estos personajes no solo se subliman en la palabra, el hablao, y en la geometría, también se subliman en los toques de la percusión y en los pregones del son. Todas las artes acuden a la cita, cualquier cita, la de la zafra, la de la matanza de un gallo, la danza de los gansos o la de La Nochebuena.

No importa si es en el reino de este mundo o en Europa; no importa si es en el siglo de las luces, o en el siglo que viene, aquí estarán el analfabeto, pero sabio Ti-Noel; el manco, pero libertario Mackandal; el inocente, pero macho Menegildo; el citadino, pero fiel y mágico Antonio, poniéndose de pie frente a las ausentes esperanzas de existir un día más y a sus anhelos vagabundos, para lograr trascender la narración y dejar un pregón convocante en la boca de los lectores:


Pide por mí,
Yamba-O, loado seas….
Yamba-O
Yamba-O
Querido Alejo