Toda idea tiene que ver con algo del quehacer diario: una persona, un lugar, un momento, una situación, un matiz, una emoción... Wagensberg, J.
jueves, diciembre 24, 2009
lunes, diciembre 22, 2008
Almas, a la obra
No hace mucho, mientras buscaba entre las ruinas mayas las claves del peso y del paso del tiempo, surgió aquello de "La entropía de los dioses" y un interés apasionado por sus simplificados, pero infinitamente abarcadores símbolos matemáticos. Sólo tres símbolos les bastaron para representar el todo y la parte, para representar desde lo más sagrado de Las Pléyades, con su amor de medianoche y de leyenda, hasta lo más profano, como el maíz arrojado a favor del viento entre mesuradas plegarias a los elementos.
Todo el cosmos pudo ser representado con los tres símbolos del tiempo: el más allá, el más acá, la tierra seca, los bienes mal adquiridos, los traspatios, el arrepentimiento, las caras nuevas, la primera palabra, la agonía, los días turbulentos, lo casi ajeno, los finales vergonzosos, el desacierto insospechado, todo… y digo yo que decir todo es decir también nuestras almas. Los símbolos mayas son símbolos fractales; inseguros, pero rigurosos, filosóficos, pero elementales.
En aquel texto emprendí la frustrante aventura de representar el concepto maya del universo, y mientras alguien leía el resultado de mi terquedad surgió otro símbolo, a su vez, para representar al texto. Debo decir, nuevamente, que todo está ahí, incluso mis propios prejuicios literarios.
Esta ilustración es el símbolo de una búsqueda que aún no cesa, porque el destino final de las almas, como dice el cuento, es hallar su completud.
Me pregunto ahora, que es hora de andar envuelto entre tantas metáforas de unidad, si puede haber algo todavía más iconoclasta que resuma, no a los mayas ni al texto de los dioses, sino al mensaje primero y único. Por casualidad –¿casualidad? no lo sé, ¿no lo sé?– recordé esta canción, tan llena de apasionantes referencias. En ella se cuecen, como en un atanor alquímico, un mensaje dramático, aterciopelado y sobrenatural que atraviesa el tiempo. Es un llamado de socorro para la salvación de nuestras almas.
Dos almas opuestas, pero afines, unidas y separadas por la pasión gitana, unidas y separadas por el género, masculino-femenino, y por la intención. La canción se llama S.O.S.

