martes, agosto 12, 2008

Héroes del batey

Los héroes de Carpentier son insignificantes, mediocres, sin escuela, sin influencias ni pensamientos redentores y sin una perspectiva del significado de la vida que vaya más allá de los límites del batey. Lo paradójico es que, aun así, sean héroes.

Se elevan y caen por las páginas y aventuras, no épicas, sino cotidianas, envueltos en velos de fracaso, como si ese atuendo siempre estuviese de moda. Sucumben en el desorden de un mal vino, tienen hijos sin nombre, caminan descalzos por tierra reseca y pertenecen, por azar y a desgano, al bando de los desairados. Son negros nostálgicos, mordidos por el hambre y la indigencia, salpicados de sangre, malolientes. Nada los salva de la salación, ni del ultraje del mayoral, pero, aun así, insisto, son héroes.



¿Acaso el héroe no trasciende los límites de lo humano para retornar con el mensaje de que lo deseable es posible?

Quizás, con esta notable construcción de personajes limitados, desmayados o casi muertos, Carpentier logra despertar todo lo que nos habita de solidarios y de piadosos. Con lo no escrito, pero sí leído, se completa el arquetipo del héroe. Es el lector quien ocupa los hiatos que expresamente se dejan en el texto. Es el lector quien se identifica con la postergación del personaje y con sus hazañas no cumplidas, para otorgarle otra categoría, además de la de ser humano. Todos los personajes se sumergen en el canon del mito.

La aventura de Carpentier es una gran aventura. Comienza su primera novela con un párrafo que anuncia la simpleza de las líneas de un teorema y más adelante, casi al final de la historia, cuenta una ceremonia mágica aludiendo a los símbolos de la geometría descriptiva. Pienso ahora, solo por pensar algo distinto, que describir el espacio en un plano abatido, es un proceso mental más complejo que describir el espacio en perspectiva.

Sus personajes también están abatidos, pero de abatimiento, y la comprensión de sus vidas de héroes de batey, circunscritas a evitar la maldición, a girar la rueda del trapiche, o a poner el cocido al fuego porque es la hora en que regresa Usebio, es más compleja que la simple perspectiva.

Estos personajes no solo se subliman en la palabra, el hablao, y en la geometría, también se subliman en los toques de la percusión y en los pregones del son. Todas las artes acuden a la cita, cualquier cita, la de la zafra, la de la matanza de un gallo, la danza de los gansos o la de La Nochebuena.

No importa si es en el reino de este mundo o en Europa; no importa si es en el siglo de las luces, o en el siglo que viene, aquí estarán el analfabeto, pero sabio Ti-Noel; el manco, pero libertario Mackandal; el inocente, pero macho Menegildo; el citadino, pero fiel y mágico Antonio, poniéndose de pie frente a las ausentes esperanzas de existir un día más y a sus anhelos vagabundos, para lograr trascender la narración y dejar un pregón convocante en la boca de los lectores:


Pide por mí,
Yamba-O, loado seas….
Yamba-O
Yamba-O
Querido Alejo



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que no hay héroe más real, que el ser humano, peleando por vivir o por sobrevivir, en este mundo o en Europa, en cualquier siglo, ante determinados ojos los anhelos pueden serlos mismos la trascendencia del ser, creo que hace la diferencia.

Carlos A. Costa dijo...

Es necesario que el ser humano se identifique con el héroe para poder reconocerlo como tal, de modo que cuando un héroe es, además, humano, la identificación es plena, y quizás hasta podríamos llamarnos los Supervivientes.
De todos modos, aunque admito que un héroe puede no ser perfecto, sí debe ser, necesariamente, trascendente. Debe ser portador de un mensaje para los hombres; un mensaje superador, un mensaje que ningún otro hombre haya conocido antes.
Lo curioso y lo notable de Alejo Carpentier es que la historia épica de sus personajes, sus verdaderas hazañas, empiezan a ser contadas cuando acaba la lectura. Lo curioso y lo paradójico, insisto, es que si la letra de Carpentier se alimenta de "silencios", de elipsis; entonces, ¿qué mensajes portan sus héroes? ¿Qué mensajes traen Menegildo, Salomé, o Soliman? Por último, si ellos son héroes, como creo que lo son, ¿quién será su Némesis?

Anónimo dijo...

Hay hèroes anónimos , convencidos de lo que hacen , sin promocionarse, con estilos de vida silenciosos que construyen su futuro, atravesando miedos e inseguridades, aportando valores diferentes a la sociedad y que siguen luchando cara a cara con la vida .
Hèroe es la persona , no solo es posible humanizarlo sino que ademas es vital hacerlo para poder traerlo a cotidianeidad quitàndoles lo que te tengan mas de hombre y menos de Dios .-
Sus análisis me provocan pensar ...