Homenaje a El Negro Fontanarrosa
Y El Negro se rompió sin ruido, y se fue.
El Negro se fue. Partió escoltado por una sobredosis de utopía y por una murga rosarina "uniformada de canalla" que bizbizeaba putamadres a favor del viento.
Todo ocurrió un minuto antes de lo necesario. Justo antes de que éste, o aquél, discípulo tardío del insulto, pudiese gritarle un sentimental e incontrolable "lo parió, Mendieta".
